lunes, 21 de agosto de 2017

MI PASEO MAÑANERO

  


Hay alguien que nos suele despertar por las mañanas y que, “maldita la gracia que nos hace”, tiene un lenguaje especial, monótono, rítmico, acompasado, isócrono, no respira, no da tregua para nada, sigue su vida sin hacer caso a lo que piensen los demás, y cumple las órdenes que se le mandan como un fiel lacayo, aunque cuando nos llama, por las mañanas  nos dan ganas de pegarle un tiro, tirarlo por la ventana, si la hay, o por el balcón más próximo. Algunos tienen una forma muy agradable de hacerlo, con cualquier tipo de música, clásica, moderna de rock…, o la que a gusto de cada cual se le ordene.


Desde la cama y mirándolo de sozlayo, con una consideración lúgubre, pero al mismo tiempo agradecida, por haberme desligado del que durante la noche me ha tenido abrazado, el sueño, o los sueños que han deambulado por mi caletre, le acaricio su puntito débil para que deje de sonar, a él no le hace mucha gracia, porque se ufana y disfruta con crear malestar, en el que le ha obligado a cumplir esta misión.


Mientras me desligo de las sábanas que han cubierto mi cuerpo, hago que éste se retuerza, dando unos estirones de brazos y de piernas, abriendo la boca en un bostezo, entre soñoliento y aburrido, para que de los pies a la cabeza vaya cogiendo fuerzas, para poder bajarme del que ha aguantado mi peso durante toda la noche, y poder comenzar la jornada , 

una jornada que es, ni más ni menos, la continuación de otras anteriores, sin apenas tiempo de separación entre ellas para dar comienzo a un nuevo día, que cuando se ha caminado mucho tiempo por el sendero de la vida, de nuevo no tiene nada, es repetitivo, salvo que se tenga la habilidad suficiente para burlarse de él y buscar nuevas aventuras. 
-Sí, mi querido lector, porque te estarás preguntando y preguntándome, ¿de qué nuevas aventuras me hablas, si todo es continuación de lo anterior, si todo es pura rutina? 


Pues ahí está el quid de la cuestión, en saber sacarle partido nuevo a cada día. “Mu complicao me lo pones, señor escritor”. Pero, vamos a lo que vamos, no me has anunciado tu paseo mañanero, pues déjate de “chorradas” y vamos a ello.  Tranquilo, sin prisas, pero sin pausa, lo iremos dando.


Escucho, el ligero y suave sonido de la escoba del barrendero de mi barrio, un poco malhumorada, darle patadas, sí, patadas de coraje a la cantidad de papeles, latas de bebidas, bolsas, y otros desperdicios que los desaprensivos juerguista de la noche, beodos perdidos, han dejado en la plaza que hay debajo de mi vivienda, 


profiriendo palabras a grito “pelao” hacia el amigo o amiga, con el que ha pasado las horas anteriores, bebiendo, moviendo el esqueleto desaforadamente, y diciéndole adiós a  grito “pelao”, como dueños absolutos de la calle, sin reparos de ninguna clase, ni pasándoseles por sus mentes que hay mucha gente que aún descansa.

                                                           Döner Kebab

 Para colmo, hay debajo de mi dormitorio, una especie de Döner Kebab, para que nos entendamos, en lenguaje nuestro, es simplemente carne de cordero a la parrilla que da vueltas, se la va  sirviendo a estos desarmados, con ensalada, tomate, aros de cebolla, col morada, enrollada dentro de un ahmacun. No digamos nada, cuando nuestra pituitaria percibe el olor de la infinidad de especies con las que doran estos bocatas.

                                                       El ahmacun

-¿Pero con todo lo que me estás contando, puedes vivir ahí?
 -Amigo mío, ¡para qué están los balcones y ventanas de doble acristalamiento! Jamás abandonaría mi maravilloso barrio del Realejo, por muchos shawarmas de veinticuatro horas abiertos.


Todo comienza en el exterior a despertase despacio, vistiéndose con el mismo traje de todos los días, el sonido de las mesas y sillas que han pasado la  noche durmiendo, atadas con cadenas, colocándose en sus sitios respectivos, 



las sombrillas gigantes desplegando sus alas para dar sombra a los primeros inquilinos que empiezan a engullir el desayuno, el microbús de la Alhambra que recoge a los turistas que van a llevarse en sus mentes, porque no lo pueden hacer de otra manera, nuestra Sultana, Alhambra, 


el dichoso trenecito que va totalmente inmaculado sin ningún viajero. 
-¡Claro! son las siete de la mañana, quien es el espabilado que a esas horas se sube en el tren, el vendedor de las once que está montando su kiosco portátil, el sonido metálico de la persiana del templete de los periódicos, más tarde serían las otras de los demás negocios, las que darán un concierto con sonido de chapa a ritmos distintos, la del ferretero, la de los dos negocios chinos que guardan las esquinas del edificio, el de las chucherías, barbería y demás componentes de esta sinfonía, el olor a churros del bar de la esquina, 

                                                 Iglesia de Santo Domingo

el toque de las campanas de la Iglesia de Santo Domingo que desde su espadaña saludan al barrio entero, en fin que te voy a contar que tu no sepas, si tienes “la gran suerte” de vivir en un barrio como éste.
-¿Salimos ya a dar el paseo, mañanero, mi querido amigo y escritor, o me sigues contando tu vida y milagros?
-Vamos, disculpa es que quería aclararte un poco el punto de partida.


Se respira a esas horas un aire especial, no el que pocas horas después va a ser imposible que pase por nuestras fosas nasales a los pulmones cuando el termómetro marque cuarenta grados.


     Hay quien ha madrugado más y como clarines anunciadores de un día, que ya hace rato dejó la oscuridad de la noche, dejan el zureo característico de un lenguaje que sabe a música de palomar, que ve corretear con despliegue de pasos cortitos, muy cortos, al palomo que persigue a la zurita, todo marchoso con aire donjuanesco queriendo  la conquista fácil, mientras su galanteada acelera el paso para de un golpe de vuelo rápido, subirse a la cornisa más cercana y allí, evitando los celos descompasados de otros palomos, entregarse a los placeres del amor. Y es que hasta las palomas tienen su poquito de pudor.



  Los indigentes que no tienen un hogar donde pasar la noche, se están quitando los cartones que han cubierto sus cuerpos, recostados sobre las frías lozas que sirven de antesala a la entrada de la Iglesia de Santo Domingo, donde han pasado la noche, alguno con un poco de más “holgada economía”, ha tenido un saco de dormir, o alguna sucia y deteriorada e inservible manta.


Les observo como se desperezan, recogen sus escasos bienes,  mientras Santo Domingo asomándose por el dintel del gran portón de entrada, les consuela, y les desea un buen día. Uno de los menesterosos que se ha dado cuenta, no se ha quedado satisfecho y le reprocha:

                                                     Colegio Mayor de de Santa Cruz la Real

-Domingo, buenos días, pero no nos bastan tus palabras para desayunar.
-Pues pasad al Colegio Mayor Santa Cruz la Real, que está aquí al lado,  os tienen preparado un suculento desayuno.
Mientras se marchan contemplo la fachada.



La Iglesia tiene varios estilos acumulados, en todo el proceso de su construcción: barroco, gótico tardío y renacentista.
-¿Me vas a contar toda la historia de esta iglesia?
-¡Mira que el sol viene arreando fuerte y el paseo es largo!
-No te preocupes, pero unas ligeras pinceladas, sí que voy a dar.
-¡Claro!, tu como además de escritor eres pintor, siempre con el pincel en la mano.


Nos detenemos en observar la fachada, un pórtico de piedra con tres arcos de medio punto sobre columnas dóricas y en sus enjutas campean las iniciales de los Reyes Católicos, el escudo de éstos, el del Emperador, y el lema “Tanto monta” en el centro.

                                                       Tribunal de la Inquisición

     Por encima del pórtico se abre una ventana de dos arcos, separados por una columnilla, inscritos en otro profundamente decorado, en cuyas enjutas aparecen Victorias esculpidas. Aquí, tenía su sede el Tribunal de la Santa Inquisición y se enterraba a las familias nobles de la ciudad.


                                                Colegio Mayor Santa Cruz la Real

     Me he bajado la bolsa de la basura, y la deposito en uno de los contenedores que hay próximos, las glicinias que cuelgan por la reja que rodea el Colegio Mayor de Santa Cruz la Real, algunas de las campanillas de azul intenso, se asoman abriéndose paso entre ellas, y el perfume del galán de noche del patio, aunque ya se ha dormido, porque como galán que es de noche, tiene el sueño cambiado, ha dejado en el aire el perfume embriagador que destila.



Dos leones figuras exentas, esculpidos en piedra, con las efigies de los Reyes Católicos, custodian mi figura al pasar por medio, dejándome caer por la escalinata a la calle Palacios, uno de los leones puede rugir, pero al otro le falta la cabeza, producto de las gamberradas a las que está sometido el arte que amuebla  la ciudad para disfrute de propios y foráneos.



                                                              Plaza de Carlos Cano

      Escucho el cante melodioso de alguien que le da nombre a esta plaza, mientras respiro la fragancia aromática  del azahar de los diversos naranjos que aquí abundan.
    -Querido lector, a ver si eres capaz de adivinar, quien es el que canta, por la letra de una de sus canciones el nombre de este memorable cantante, se le ha puesto a este recoleto lugar.


En las noches de luna y clavel,
de Ayamonte hasta Villarreal,
sin rumbo por el río
entre suspiros
una canción viene y va ,



que la canta María
al querer de un andaluz
María es la alegría
y es la gonía
que tiene el Sur.
Ay, María la portuguesa,



desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado
por las tabernas
donde bebe vino amargo
¿por qué canta con tristeza?
¿por qué esos ojos cerrados?



Por un amor desgraciado
por eso canta, por eso pena.


                                           Los indigentes se acercan a la fuente, para despejar las pestañas
     
     Otros menesterosos que han elegido algunos de los bancos de madera que rodean la plaza, siguen durmiendo, mientras otros se acercan a la fuente que hay en una de las esquinas para poder despegar las pestañas de sus ojos.



      Mientras tanto las palomas revolotean sobre la superficie del agua, introduciendo sus picos, agitándolo de un lado para otro, para que las gotitas resbalen sobre sus plumas, van acudiendo más palomas y existe una enorme complicidad entre algunas, por quitarle el lugar y ser las preferidas.



      Llega el que busca la fuente como el mejor baño de su casa, al aire libre,  se alza un revuelo de aves, con un ruido de alas que golpean el aire de la mañana, levantando las alas pasando por encima de mi cabeza.
     Uno de los indigentes, camina continuamente, no descansa y se me acerca con lenguaje trabado, pidiendo algo para desayunar.



     Uno de los perros, que a estas horas deambula suelto por la plaza, esperando dejar también el perfume de sus desperdicios internos, se lanza sobre mí con las fauces bien abiertas en busca de hacer presa en mis piernas que tuvieron que retroceder, con la rapidez del rayo para no ser víctimas de los afilados colmillos del can, mientras la dueña, muy ufana exclama:



-¡No se preocupe, señor, no hace nada!
-¡Cómo que no hace nada!
-¡Esto es el colmo, de los colmos, de los colmillos!
-¡Habrase visto desfachatez!


                                                           General Varela

     Aquella calle de la década de los cuarenta y cincuenta del pasado siglo, aunque lleva el nombre de un general, el General Valera, nada más nombrarla se asociaba a la vida de la manigua, hoy es una muy transitada y enlace entre el centro de la ciudad y el corazón del Barrio del Realejo.


                                                           La antigua manigua de la ciudad

     Noches tenebrosas, farolas con luces mortecinas, bombillas rojas en ventanucos estrechos con fachadas deterioradas, reclamo de los que venían a consumir la carne de prostitución que por allí se vendía, borrachos caminando de esquina en esquina, sin reparos de ninguna clase, buscando saciar sus cuerpos de podredumbre, de mujeres obligadas a esta esclavitud, para sacar a sus hijos adelante, recibiendo vejaciones de toda clase y expuestas a la ignominia de las enfermedades venéreas.



     Allí dejaron de existir los focos de prostitución y florecen los típicos bares de tapas, la tienda de tejidos, que siendo tan temprano tiene sus puertas abiertas, el zapatero remendón, la academia de los que quieren obtener el título de azafata o azafato de vuelo, 


                                                                     Calle Varela

el centro de acogida de transeúntes que no tienen posibilidades de un hotel para pasar la noche, y la huella de mis pies que todas las mañanas va haciendo el pre calentamiento para dar el paseo mañanero.


                                                        Plaza de Mariana Pineda

     Entrar en la Plaza de Marina Pineda, es como acceder a un lugar donde parece, nada más mirar a la estatua de esta mujer, respirar aire cargado de libertad. Toda lozana y orgullosa, a pesar de ser ejecutada por defender las ataduras que encarcelan a las personas,  la libertad en todas las facetas.



     Los chorritos de agua de la pequeña fuente que hay a sus pies, dejan una sonoridad especial al pasar junto a ellos como indicándome que contemple a la que está en lo alto del pedestal, mientras una paloma posada en su cabeza, le deja la mancha de sus excrementos, para indicarnos que la plena libertad es una utopía, siempre hay una sombra que la enmascara.



     Hay también un perfume especial de las flores del pequeño jardín que, en círculo rodea el monumento, mezclado con el rico olor de los churros, (llamados también tejeringos), y el oloroso chocolate del ya tradicional y muy antiguo café Fútbol. Pasar por delante del Café Fútbol es percibir el olor exquisito de los churros, que aquí con sumo esmero se fabrican, 


salir de un concierto de los festivales, terminar de ver la procesión de la Virgen de las Angustias, venir de la feria, ir simplemente a desayunar a este café, es de obligado cumplimiento, pero eso sí, los churros son el principal agente, pero hay que saber degustarlos.



       Se oye la voz del camarero: 
-¡Media de churros!, para el caballero, o una rueda para esta familia.
     El churro viene pelando, es decir hay que cogerlo con suma delicadeza, porque quema, se le envuelve con una de las servilletas de papel, dejándole medio cuerpo libre, para que respire, y se va introduciendo lentamente en el espeso chocolate, porque si importante es el churro, no menos lo es el chocolate como elemento fundamental en la degustación. 
                                            Los dos elementos fundamentales, el chocolate y los churros     
     El churro se viste inmediatamente de una espesa capa de ese exquisito bombón, hay que sacarlo despacito, igual que la canción que está de moda, mientras sube hacia su destino, va dejando caer algunas gotitas sobre la chocolatina que deja detrás en la taza, da la impresión que le cuesta trabajo evadirse del calor y del reposo que disfruta. 



     Hay que introducirlo con suavidad en la boca, y antes de clavarle el diente, dejarlo que repose un poco para que tus papilas gustativas se deleiten en el placentero y sabroso sabor que destilan, después con toda la delicadeza posible apretarlo entre la lengua y el paladar para extraerle todo el placer de su contenido. 


     Algunas gotas suelen caer, a veces, fuera de la taza, parece que protestan porque ese no es el destino que deseaban, y mucho cuidado señor o señora consumidores del rico chocolate, de que alguna de estas gotas se queden prendida en el vestido que ese día de fiesta o de diario llevas colocado. Tampoco no te atraques, siempre se ha dicho “lo bueno si breve dos veces bueno”, si esto se aplica para cualquier comunicación, discurso,  o conferencia, tenlo en cuenta en la degustación del chocolate con churros.

                                                  Plaza de la Mariana primera mitad del siglo XIX

     Pero no siempre estuvo esta plaza con esta faceta que presenta actualmente, a Granada por desgracia la han maquillado en muchos lugares para destrozarla, sí, querido lector, aquí en otras épocas no existían edificios de grandes dimensiones en altura, como los que después se construyeron para enriquecer a los especuladores, eran edificios de una o dos plantas.



     Esta plaza es un símbolo de la lucha por la libertad hasta sus últimas consecuencias.

                                                                 "La Tortajada"

-¿Has oído hablar de la Tortajada? ¡No!

                                En la casa estilo árabe del lateral derecho vivió Consuelo Tamayo, "La Tortajada"

     Pues había una casa en esta plaza en el lateral derecho, era un palacete de estilo árabe donde se retiró a vivir esta famosa vedette, nacida en Santa Fe y que recorrió todo el mundo actuando en los principales teatros, palacios de emperadores y reyes, e incluso siendo recibida individualmente por el Papa Pio X.
     Frente a la plaza se encontraba en famoso Teatro Cervantes, que sustituyó al primitivo con el nombre de Napoleón.


                                                              Teatro Cervantes

-¡Cuántas películas y obras de teatro pudimos presenciar aquí!
-¿Te acuerdas de la célebre novela Ama Rosa, con la actriz Juana Ginza? Tal fue el entusiasmo que creó entre las modistillas al escuchar el serial radiofónico, que llegaron a creer en la maldad del papel que representaba y cuando vino al Cervantes, como primera actriz de esta obra, la esperaron en la puerta para lincharla.



-¿No me estarás tomando el pelo?
-Verídico, así ocurrió.
  
                                                               Teatro Cervantes

     Aquellos tres pisos, que arrancaban del patio de butacas, después palcos, para terminar en el  último gallinero, donde las tablas con gran sonoridad dejaban su ronco sonido bajo las pisadas de los espectadores, cuando había interrupciones en alguna proyección cinematográficas, y el desagradable olor a orines de los desaprensivos que ocupaban aquellos tablaos.



- El último anuncio publicitario, aparecía acompañado de las voces de los espectadores con el título de ¡¡¡MACHO!!! Comenzaba el NODO, y la película.


                                                                 Plaza del Campillo

     La fuente del Campillo Bajo duerme el sueño placentero de la noche, aún no han echado a funcionar los motores de recirculación, pero el pez que la culmina de puro blanco mármol intenta decirme algo, pero su voz  apaciguada no alcanza mis tímpanos, lo que si veo es salir del antiguo Liceo que estaba junto al lado del Teatro Cervantes, los últimos músicos que han estado tocando durante toda la noche para que las parejas bailen en las fiestas del Corpus.


                                                           Antiguo Liceo de Granada

     -Pero vamos a ver señor escritor, si ahora lo que está es una sucursal del BMN, ¿me va usted a decir, que salen los músicos? En todo caso serán los empleados de esta oficina los que estarán entrando.



-Amigo mío, me parece que no sabes el ritmo que llevo en mi exposición, pero te lo aclaro.
-¡No por favor!, que no soy un inepto.
-Sí, querido amigo, mezclo el pasado con el presente y si no observa las fotografías que estoy colocando.


                                                               Café Alameda 1930

     Veo salir del Café Alameda a un grupo de tertulianos, entre ellos a Federico García Lorca hablando animadamente con Manuel de Falla y Melchor Fernández Almagro y a la cupletista doña Concha Piqué que esta noche ha actuado en el tablao que hay en el interior, para divertimento de los granadinos que han tenido la suerte de poder entrar a contemplar la actuación.



     Aunque se conserva la entrada tal como estaba en la primera parte del siglo XX, cuando se llamaba el Gran Café Granada, hoy es conocido por Chikito. 


                                                              Doña Concha Piqué

     Al fondo de lo que es el comedor actual había un tabladillo donde actuaba permanentemente una orquestina, con piano e instrumentos de cuerda.
     Allí nació la tertulia intelectual bohemia conocida con el nombre de Rinconcillo. Allí se fraguó el primer concurso de Cante Jondo en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra, y por allí pasaron nombres de personajes tan ilustres cómo:


                                               Participantes en el primer concurso de cante jondo  1922

-¡Alto!, señor escritor, ¿ahora me vas a nombrar a los ilustres señores que allí se reunían?
- Pues lo siento, querido amigo pero sé que algunos de mis lectores lo desean, así que si no te apetece, seguir leyendo, cierra tu pantalla, pero te aseguro que te vas a perder mucho recorrido de mi paseo mañanero porque estamos, como el otro que dice al principio.
-Bueno está bien, aguantaré el tirón.


                                                       Federico García Lorca en el Café Alameda

- Allí se reunían, Federico García Lorca y su hermano Francisco, un día te voy a enseñar una copia del acta de las notas de Francisco cuando estudiaba bachillerato en el Instituto Padre Suarez.


                                                                     Manuel de Falla
                                                                            Melchor Fernández Almagro

¡Siga, siga!, los hermanos José y Luis Rosales, Manuel de Falla, Melchor Fernández Almagro, el ingeniero de Caminos Juan José Santa Cruz, el político Antonio Gallego Burín, el filólogo Manuel Fernández-Montesinos,


                                                            Ángel Barrios
                                                                              Fernando de los Ríos
                                                                Hermenegildo Lanz
                                                         Manuel Ángeles Ortiz

el músico Ángel Barrios, el pintor Manuel Ángeles Ortíz, el político Fernando de los Ríos, que fuera Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Hermenegildo Lanz, el joven músico Andrés Segovia, y como conductor y animador cultural, Francisco Soriano Lapresa, por citar algunos.
-Si te parece bien sigue, porque sino el paseo mañanero se te quedará en “agua de borrajas”.


                                                            Bella Chelito

     En los veranos calurosos, a los que nos tiene acostumbrada nuestra ciudad, siendo yo jovencito, en esta plaza del Campillo, montaban un escenario, una cupletista, acompañada con una orquesta deleitaba a los que sentados, gozando con una bebida refrescante se embelesaban con la fascinación de la actuación de la vedette, que a veces salía a escena bastante ligerita  de ropa, era el atractivo de todos e incluso de los que permanecíamos de pie circundando el aforo de los que bebían.


                                                    Las centenarias plataneras del Campillo

     Las cuatro gigantescas plataneras que dan sombra, fueron polémica, de las que dejan mucha tinta en las páginas de los periódicos, y en los corrillos de los que se sientan a conversar durante el día, en los bancos de ladrillo visto que las abrazan en sus pies.
-¿Por qué, me lo quieres aclarar?


                                                            Parking  en Puerta Real

     Cuando hicieron el subterráneo de aparcamientos en lo que es Puerta Real, se comentaban con bastante inquietud, que las plataneras se secarían, y para desdicha de los que lo afirmaban y satisfacción de los que se oponían, ahí están cada día más lozanas.



     La Fuente de la Batallas, está triste, está mustia, la algarabía sinfónica  de sus chorros de agua que dan frescor a esta enorme plaza, llamada Puerta Real, dormitan en el interior, esperando el despertar en las horas más calurosas del día, para que los viandantes, y los que se sientan en los bancos colindantes, 

      Puerta Real. Óleo de José Medina Villalba.50X40

sientan el frescor en sus rostros de las gotitas que a modo de finos velos con encajes acuíferos, refresquen sus rostros;  la brisa suave que viene caminando por la Carrera de la Virgen, procedente del río Genil, los impulsa y les de alas para que vuelen.


                                Puerta Real un día de feria del Corpus Christi. Óleo de José Medina Villalba. 40X35

    El nombre de Puerta Real, (Puerta de la realeza) se debe a que el rey Felipe IV, en su visita a la ciudad en abril  de 1624, hizo su entrada por la puerta del Rastro o de la Paja, situada en este lugar  y que era conocida como Bib-al-Rambla. Posteriormente daría lugar a esta plaza céntrica y emblemática de la vida social granadina desde el siglo XVI.


                                                  Puerta Real, vista desde el Puente de la Paja

-Oiga, ¿cuándo van a quitar ese monstruito de escultura que han colocado ahí?
-Querido amigo, creo que va para largo, es un compromiso adquirido entre el escultor, Juan Corredor, buen amigo,  y el Ayuntamiento.



     Algunos bancos que rodean la Fuente de las Batallas están ocupados por hombres de cierta edad pensativos y cabizbajos, añorando a alguien que se les fue, y que muchos días y horas pasaron aquí contemplando el caminar de las gentes, las conversaciones con los amigos, los saltimbanqui que con sus malabarismos hacían grandes corros a su alrededor, lanzando bolos hacia arriba, o montando sobre una rueda para hacer los más difícil, girar platillos sobre largos palos, mientras los chicos se pasean en el tío vivo ecológico.


                                                       El "tio vivo" ecológico de Puerta Real

Cuántas horas pasamos juntos, por aquí, mi amada y yo, disfrutando de los atardeceres, cuando los garriones bajaban hasta nuestros pies para comer las migajas de pan que les echábamos, o deteniéndonos en las casetas repletas de frutos secos, y las ricas tortas de la Virgen en el preludio del otoño,




u ojeando alguno de los ejemplares en la Feria del Libro, por ver si encontrábamos algún incunable, o exhalando el perfume de los nardos, en manojos  metidos en cubos de agua junto a claveles reventones traídos de Motril, para llevárselos, el quince septiembre y colocarlos en la fachada de la Patrona, como homenaje a la Virgen de las Angustias.  Mientras se escucha el sonido ronco del vendedor de patatas asadas, ¡perdices, perdices! ¡Niñas, vamos a las perdices!




      Hornos hechos con los barriles de petróleo, pintados de purpurina blanca, sintiendo la envidia de otro gran horno a lo moderno, donde se venden las perdices, pero con las tripas llenas de maíz, cebolla, aceitunas, mahonesa, queso, zanahoria…


Puerta Real también ha sufrido el dolor de un río enclaustrado que, en un septiembre, rompió las cadenas que lo apresaban en una feroz tormenta que hizo saltar los bloques de piedra que lo aprisionaban convirtiendo en un lodazal de barro y enormes bloques esparcidos por todo el amplio espacio.


Esperando aquel tranvía de color azul, para distinguirlo de los amarillos que, recorrían la ciudad por distintos lugares daba la vuelta a la fuente, con pasaporte para la Zubia, y cogerlo con nuestros cestos repletos de viandas, en las que no podían faltar la tortilla española, o los filetes empanados para irnos de excursión al Blanqueo en el río Genil, o a Cuatro Caminos, y colocar la sandía en uno de los recovecos debajo de los juncos, para que se refrescara, junto a las cervezas y gaseosas.


                                                           Puerta Real año 1945

Puerta Real es el centro de la ciudad, de una ciudad antigua, transformada en moderna, pero centro de reuniones, de citas de amigos, de enamorados, de terminación de manifestaciones, de platillos volantes, 


de gigantes representando a Papa Noel, de Reyes Magos hechos de cartón y papelinas de colores con luminarias de atracción para chicos y mayores.
Puerta Real sabe a rico pastel royal, de petisú, de merengue, de pionono, de Felipe, mi pastel preferido.
 Degustar un Felipe, uno de estos ricos pasteles, es como comer un trocito de gloria.


                                                   Felipes. ¡Qué ricos!

La base de bizcocho, crema, pionono, y merengue cremoso secado al horno, todo esto escalonado. De entrada su visión enamora. Comerse un Felipe no es tan fácil, requiere un ritual especial, vestido completamente de blanco hay que tener sumo cuidado al partirlo, hacerlo despacio, sin brusquedades, para que no se descascarille, y evitar de esta forma que el traje albo que lo cubre no salte destrozado en “mil pedazos”; el tenedor va cogiendo pequeños trozos que llevan incluidos los elementos fundamentales, llevarlos a la boca, paladearlo lentamente para captar el sabor de los tres elementos que lo componen. 
Comerlo a ser posible puro, tal como es, no mezclarlo con café, leche, o cualquier zumo. Siempre dejará un sabor especial que te invitará a comerte otro.



     El teatro Isabel la Católica con sus puertas de cristales llaman al transeúnte y le invitan a presenciar algunos de los espectáculos que próximamente se van a celebrar: teatro, recitales, flamenco, mucho flamenco, en el cante y en el baile para satisfacción de los flamencólogos.


     Aún no ha ocupado a estas horas, es demasiado temprano, su “puesto de trabajo”, el señor que reivindica una ayuda, porque el banco lo ha puesto en la calle quitándole la vivienda y teniendo que mantener una familia. Allí diariamente, “como un clavo”, viendo pasar la gente y el tiempo.


                                                La Acera del Casino, primera parte del siglo XX

-¿Por qué se le llama a esta acera, la Acera del Casino?
Se escucha el sonido de la ruleta y del crupier que con voz acompasada deja el monótono sonido de su voz. 
-¡Hagan juego señores! Mientras la lengüeta va lamiendo los diversos resortes, al principio devorándolos con avidez, para irse muriendo lentamente. 
-¡No va más! Cinco rojo, la raqueta recoge las fichas que han perdido para engrosar la banca.


Aquí estuvo el Casino de la ciudad, las salas de juego, hoy abundan más los bingos, el Casino desapareció pero no el nombre de la Acera y se le dio paso al Teatro Isabel la Católica.




Recordar la casa donde vivió la familia de Federico García Lorca, y al genial poeta de fama internacional, no se puede dejar en el olvido al pasar por aquí.
Mientras disfruto de los recuerdos del pasado y de los momentos actuales por Puerta Real, me viene a la memoria aquella canción cantada por Ana Belén, que traducida en este momento diría una de sus estrofas:

Acompaño a mi sombra por la avenida,
mis pasos se pierden entre la gente
busco una puerta, una salida
donde convivan pasado y presente….



De pronto me paro, alguien me observa,
levanto la vista y me encuentro con ella
y ahí está, ahí está
viendo pasar el tiempo Puerta Real.



Una mañana fría llegó Felipe IV con aire insigne
se quitó el sombrero muy lentamente
bajó de su caballo con voz profunda
le dijo a su lacayo, ahí está Puerta Real
ahí, está, viendo pasar el tiempo
Puerta Real
-Pero bueno, no te habrás herniado, lo que has hecho es una leve adaptación de la Puerta de Alcalá, por Puerta Real, y cambiar Carlos III, por Felipe IV. 
-¿Por qué no, querido amigo, nuestra Puerta Real no se va a merecer una canción?


Los ávidos por estar al día en el noticiero de papel, que habla con letras de tinta marcadas en las rotativas, de los journales, "Ideal y Granada Hoy", van pasando página a página todo su contenido, a veces me pregunto, ¿se estará enterando de tantísima noticia y “papel mojado”, que traen los diarios?



Unas elegantes señoras han sacado sus perritos a pasar y a que hagan sus necesidades, ¿o quizás se han enterado de mi paseo mañero y se quieren unir? por mi no hay problema. 




Todas las mañanas me encuentro a uno de estos lectores, hojeando el periódico, sentado siempre en el mismo banco

                                                   El lector diario de las ocho de la mañana

¡Adiós!, ¡adiós! ¡hasta luego! Pero si yo quiero seguir leyendo, que me va gustando lo que estás escribiendo.
-No, si no quiero que dejes de leer, son las expresiones que con mucha frecuencia se escuchaban desde Plaza Nueva, pasando por Reyes Católicos, Acera del Casino y Carrera de la Virgen sobre todos los domingos, a este sector se le llamaba el “Tontódromo”.
                                                  Calle de Reyes Católicos, siglo XIX    
 En la década de los cuarenta, cuando escaseaban los medios económicos, las parejas de enamorados, los amigos y amigas, unas veces en pequeños grupos y otras en solitario, que estaban más “tiesos que la mojama”, sí amigo, que no tenían un duro, bueno eso sería mucho, ni una ridícula peseta, se daban sus largos paseos, y al cruzarse con otras amistades, una y otra vez, usaban esta consabida expresión, en el trascurso del paseo; Plaza Nueva, Reyes Católicos, Acera del Casino, Carrera de la Virgen, y vuelta atrás para deshacer lo andado, y así hasta gastar la suela de los zapatos.


       -A esta bonita pareja le vamos a hacer una foto.
Con este reclamo el retratista, cámara en mano también se sacaba unas pesetillas fotografiando a las parejas de novios, eran fotos en blanco y negro, de las que aún se conservan en el viejo álbum que duerme el sueño de tiempos pasados.


                                                 Paseando por la Calle Reyes Católicos. (1945)

-¿Qué pasa ahí, donde está el actual edificio de Osuna, que hay mucha gente mirando a unos carteles que cuelgan de la fachada?

                                                 El Granada Club de Fútbol. (1945)

 Ahora hay un griterío enorme de júbilo,  allí se encontraba la empresa Publisol, se anunciaban los diversos productos que por entonces se consumían y los domingos ponían un cartel donde se iba informando, según se recibían por el teléfono de la oficina, los resultados de los partidos de fútbol, resulta que han puesto el del Granada que ha jugado en Oviedo y ha ganado.



Mientras tanto se escuchaba la voz ¡ha salido goleada!, con los resultados del fútbol y las quinielas.
-Era el chico de la gorrilla que iba vendiendo el periódico del fútbol, con los desenlaces de los partidos.



-¡Qué, ¿te gustan los divertimentos de otros tiempos?
Es lo que había, y todos tan contentos, ¡claro! no se conocía otra cosa, de lo contrario hubiera sido un agobio, para la juventud. Los que tenían más suerte disfrutaban de una película en los cines de la época, sobre todo, ¿te acuerdas? la numerada de las siete de la tarde los domingos, pero había que sacar la entrada a partir de las once que se habría la taquilla y ponerse en cola, era otra diversión, antes de ir a misa.


                                                   Siete novias para siete hermanos

       Voy dejando esta grandiosa extensión llamada Puerta Real, mientras el semáforo me detiene, para cruzar a la acera de enfrente, llamada Acera del Darro, porque era la derecha del río Darro cuando por aquí pasaba completamente airoso al descubierto, luciendo las grupos de gatos, de ratas y de desperdicios de las distintas empresas familiares de, tejidos, curtidores de pieles, sombrererías…, que más arriba lanzaban al agua sus desperdicios.


                                              El río Darro en Puerta Real antes de embovedarlo 

Observo a un grupo de japoneses, arrastrando sus maletas para tomar el autobús que les espera, saliendo del Hotel Victoria, conserva todo el sabor estructural del edificio como estuvo en épocas pasadas, con su cúpula semejando a la de cualquier iglesia. ¡Menos mal que la picota la ha respetado!

                                                           Hotel Victoria

Se escucha el ruido que hacen las enormes sombrillas que darán sombra a las mesas de la terraza de lo que fue el Café Suizo, -hoy convertido en un Burgen kim- donde junto a los veladores de hierro fundido y tableros de mármol blanco se reunían las corredores de fincas y ganado, para hacer los mejores tratos.


                                                     Tertulia literaria en el Café Suizo

Encima estuvo durante mucho tiempo el Centro Artístico y Literario, cuantos días siendo un niño, alumno de la Escuela de Artes y Oficios, pasaba por allí para ver las exposiciones de pintura.



El sonido rítmico del que manda en la circulación, firme como un fiel soldado impertérrito, de constitución de hierro fundido, soportando día y noche lo que el tiempo proporciona: calor, frío, viento, lluvia…, sin importarle si hay gente circulando, o si su amigo el termómetro colindante a estas horas tempraneras marca 28 grados, él cumple fielmente su misión, te guiña con uno de sus tres ojos, y te invita a pasar poniendo el verde.





                                                       Iglesia de San Antón

Los primeros rayos solares están peinando el campanario de la Iglesia de San Antón, junto a una calle que un día cambió su fisonomía dejó de ser estrecha para ensancharse, donde había un convento, “Las Arrecogidas del beaterio de Santa María Egipciaca” que recogía a las mujeres de mal vivir, de ahí el nombre de esta Calle Recogidas. El dramaturgo granadino José Martín Recuerda, hizo una magnífica obra teatral sobre este tema con el mismo título, ha sido representada varias veces con bastante éxito.


                                                   Las Arrecogidas, obra de José Martín Recuerda
-¿Por ahí nos vamos?
-No. Recordamos primero el tranvía que salía por la Calle de la Alhondiga, hacía el  trayecto que iba desde el Triunfo al final de San Antón, y aquel cine famoso llamado Aliatar,  junto con el cine Regio y el Olimpia eran los tres que había en Granada. 



     Cuando la censura no nos dejaba margen apenas para ver algunas determinadas películas, con aquellas clasificaciones de 3R e incluso de 4, que ya era la condenación en las llamas del infierno para toda la eternidad. Pero como se le pueden "meter las cabras en el corral", a un pueblo de personas inteligentes, los que se inventaron esto, y no quiero nombrar a nadie, tenían que haber sido más comedidos. ¿Qué censura se le pondría hoy a las películas que a diario ponen en la televisión? Faltarían números entre los diez primeros dígitos. ¡Ni Juan, ni juanillo! ¡Ni tanto, ni tan poco! Todo en su justo medio.



La calle de la Alhondiga, como casi todas las calles de Granada han cambiado su fisionomía, en la primera mitad del siglo pasado, era una calle con carácter casi rural, había cinco posadas entre ellas la posada “La Nave”, “La posada la Espada”, había tiendas que ya han desparecido: botería, espartería, albardonería, sillería, herrería, almacén de carbón de hulla,


                                                                   Posada La Espada

un frangollo, de pienso para el ganado, la pastelería La Campana, que ha estado hasta no hace mucho, ¡qué buenos! los huevos rellenos de nata, y los dulces de Navidad, donde por tradición, en estas fiestas, saboreábamos los productos que allí se expendían.
A veces me pregunto, cuando he ido a comprar lo que en esta tienda, llamada "Los Encantos", donde se le ofrece a la clientela: toallas, sábanas, fundas, edredones, cojines, manteles....



-¿Realmente el nombre que se le ha puesto a este tienda, es para conservar algo de encanto de lo que se perdió de épocas pasadas?


                                                         Pastelería la Campana

      Hoy todos los negocios cambian a ritmo acelerado, y donde desparece uno al día siguiente se abre otro con connotaciones muy diferentes.
Sirva de ejemplo la Pastelería la Campana, donde los pasteles se han convertido en la venta de los más modernos móviles de alta gama, y con precios no asequibles a cualquier viandante que por allí se acerque.


                                 Los pasteles de "La Campana", se han convertido en móviles de alta gama

La tienda que hasta hora vendía dulces y caramelos, donde estas Navidades pasadas compramos los alfajores y demás confituras ha desaparecido, por jubilación del que la regentaba, pero ya hay otra de vestimenta infantil.



                                                      Calle Darrillo de la Magdalena

Al pasar por delante del Darrillo de la Magdalena no puedo por menos traer a mi mente a mi querido D. Andrés Manjón, Catedrático de Derecho Civil y Canónico y fundador de las Escuelas del Ave María, aquí estuvo viviendo, cuando vino a Granada destinado como Catedrático de la Facultad de Derecho.


                                                      D. Andrés Manjón y Manjón  
Todo un apuesto y elegante señor, desplazándose a la Universidad, a impartir sus clases, con su traje negro, chistera en la cabeza y un gran mostacho. 


                                                        Escuela de Artes y Oficios

     Por la esquina de una calle llamada de Gracia, huele a óleo, a aceite de linaza, a  trementina, a humo de fragua, a esmaltes, a sabor de escayola, a moldes…,se oyen los golpes del martillo y de las gubias taladrando la piedra y la madera, el impacto del mazo sobre el hierro incandescente para doblegarlo y obligarle a tomar la belleza artística que la inteligencia del maestro quiera darle, para hacer rejas, para los cármenes, y las casas albayzineras vestidas de cal en sus fachadas, donde quedarán grabados los arrumacos de las parejas de novios, en las noches estrelladas, bajo la vigilancia de la luz blanca de una espléndida luna llena.


                                     José Medina Villalba, modelando, la figura exenta del Dante Alighieri

Mis pasos de niño después, muchos años después, asistiendo a cursos monográficos de formación en todas las facetas artísticas: pintura, escultura, modelado, talla, moldes, policromía, forja y fundición…, 


                                       Obra modelada, del Dante Alighieri, por José Medina Villalba

que me dieron una buena pátina, a través de grandes maestros, como fueron: Gabriel Morcillo, (cursos 1946 al 1950) José Castro Vílchez, Juan Corredor, Jesús García Ligero, Antonio Salazar, entre otros.


                                       El Dante en el podium frente a la piscina del chalet de Gojar

     Muchos carteles de anuncios de productos, de pisos para alquilar a estudiantes, de conciertos flamencos, y obras teatrales con degustación de algún producto, para los Rodríguez que se han quedado en casa mientras la familia disfruta de la brisa del mar, carteles que cubren la fachada de un edificio donde estuvo la Compañía Granadina, 



donde se albergaban toda clase de productos químicos, y que ardió cuando yo era adolescente, desde cualquier parte de la ciudad se podía observar la gran humareda que desprendía el fuego.



Seguimos caminando para comprobar que aún hay quien duerme plegado en la entrada de un establecimiento bancario, quizás para desquitarse de la vivienda que le ha quitado esta entidad, es temprano y aún no ha abierto sus puertas, arropado con su manta pues el relente de la madrugada invita a cubrirse.
-¿Te acuerdas de la famosa peste aviar?
Hay un olor característico que repele, que te echa hacia atrás al penetrar en la Plaza de la Trinidad.


                                                            Plaza de la Trinidad

-¿Qué ocurre señor narrador?
Los gigantescos árboles que embellecen la antiquísima plaza, con sus enormes ramas, son las dormideras donde reposan las palomas y estorninos, que viene a parar todas las noches, después de pasar el día deambulando por la Vega de Granada llenando sus buches.


                                             Excrementos de estorninos y palomas llenan la plaza

-Querido lector tápese bien la nariz, porque vamos a entrar en una plaza que huele a corral.
-¿De verdad?
-¡No me diga usted! 
-Pues si que se lo digo


                                                  Los estorninos buscando posiciones

Todos los atardeceres, hay un ruido ensordecedor de bandadas que giran y giran por los aires buscando la rama donde reposar, si ha sido ocupada la que vienen habitando tradicionalmente, hay sus refriegas y enfrentamientos.


                                                 ¿Quien se puede sentar en este banco?

No le recomiendo, querido lector, que se le ocurra pasar por aquí cuando vuelven a su dormitorio todos estos animalitos, porque la plaza deja de serlo y se convierte en el wáter, escusado, o letrina particular, y pobre de su cabellera, traje o zamarra, que lleve en ese momento. La plaza se transforma en el lugar de defecación de estos animales.


                            En este lugar estuvo el Convento de Trinitarios Calzados, actualmente La Plaza de la Trinidad

     La Plaza de la Trinidad, tiene sus orígenes desde la época de los Reyes Católicos, que mandaron construir el Convento de Trinitarios Calzados, con la desamortización de Mendizábal, la torre fue demolida y el resto del edificio vino a desempeñar otras ocupaciones. A finales del siglo XIX fue derribado totalmente conservándose esta fuente en mármol blanco de estilo barroco que ocupaba el claustro del Convento.


                                                           Plaza de la Trinidad

La Plaza de la Trinidad es un lugar de paso obligado, un remanso de paz y tranquilidad donde podemos descansar del ajetreo diario. 



     En estos días calurosos del verano, sentarse en alguno de sus bancos de piedra, para extraer la frialdad que aliviará el ardor de nuestro cuerpo, cobijado por las sombras que de forma altruista deja la frondosa arboleda,


                                             Uno de los cuatro pasillos de la Plaza de la Trinidad  
como alfombras sobre sus cuatro pasillos de entrelazados trozos de colores cubriendo el suelo, desembocando en un pasillo circular que rodea los jardines que se hayan dando color y lustre a la fuente, exhalando el perfume fascinante de los boneteros del Japón o naranjos amargos.




                                             Los indigentes de la Plaza a las ocho de la mañana

Todas las mañanas cuando paso por allí, ya me han cogido la partida en grupo de indigentes, a veces me pregunto, ¿dormirán estas gentes, o los albores de la mañana los despierta esperando que la generosidad del café cercano les proporcione algo caliente con lo que caldear sus fríos estómagos, los del cuerpo y los del alma?


                                                            Calle Escuelas     
La visión se me llena de una enorme vegetación variada, encerrada bajo una artística verja, nos encontramos caminando junto al Jardín Botánico de la Universidad, es un jardín de pequeñas dimensiones donde se alternan las plantas en el suelo y en macetas; 



era la antigua huerta del Colegio de la Compañía de Jesús, actualmente sede de la Facultad de Derecho. Es un lugar de investigación y experimentación científica y la conservación del trazado y la ordenación original de las plantas del siglo XIX. Tiene una magnífica verja forjada del siglo XIX  y su portada con dos relieves que representan a los botánicos Antonio José Cavanilles y a Lagasca Segura. 





                                         Bella estampa del tranvía junto al Jardín Botánico, siglo XX
                                                          El jardín botánico

Plaza de la Universidad y alguien majestuosamente subido en un enorme pedestal nos llama la atención.


     Es el Emperador Carlos I, muy arrogante, fundador de la Universidad en 1526, le falta el brazo derecho donde tenía una espada desenvainada, en varias ocasiones se ha restaurado, pero las reivindicaciones estudiantiles, de tipo vandálico, siempre han terminado por arrancarla.




Escucho la marcha nupcial de un órgano tocado magistralmente por Reynaldo Fernández Manzano, cuyas notas salen por la puerta de la Colegiata de San Justo y Pastor.
-¡No puede ser, señor redactor de este post!
-Son las ocho y veinte minutos de la mañana y a esta hora no hay ningún casamiento en este lugar. Creo que usted, o está cansado de escribir y no sabe lo que dice o está soñando.



Mi querido lector tienes toda la razón del mundo, estoy soñando, era una deliciosa tarde del mes de septiembre del pasado año, cuando mi bella nieta María, toda vestida de blanco, luciendo todo su encanto y preciosidad, arrastrando una larga cola de encaje, entraba por la puerta de esta colegiata para desposarse con su novio. 


     Las señoras engalanadas con sus trajes de ceremonia, daban a la tarde un tinte policromado de colores, mientas los caballeros con el traje clásico de chaqué, completaban este cuadro de boda, en medio de la plaza un antiguo Chevrolet, ataviado de negro y rojo, esperaba la salida.

                                         Actuación del cuarteto en la celebración, bajo la mirada de la Sultana Alhambra

La Colegiata de San Justo y Pastor se veía impregnada de un ambiente especial, había en el aire un no "sé qué", de unión, de familiaridad, de amistad, todo bajo la música de un cuarteto de cuerda y la voz prodigiosa de la soprano Ana Huete, que hacía vibrar de emoción, enterneciendo conmocionado la fibra sensible de los que escuchábamos, entre otras muchas interpretaciones, el Ave María de Schubert cuando en el aire se dejaban sentir como bellas flores hechas notas que penetraban por los oídos de todos los asistentes. Después actuarían en la celebración, bajo la atenta mirada de la Sultana Alhambra.
Los sonidos estentóreos perfectamente armonizados, de un órgano con reminiscencias de siglos pasados, magistralmente tocados por las manos del gran organista, Reynaldo Fernández Manzano, al que me unen vínculos familiares, se dejan sentir con gran resonancia en las bóvedas del templo.



¡Todo fue emoción contenida! Miradas entrecruzadas entre los asistentes que transmitían conmoción que se percibía palpablemente.



     Los invitados y numerosos curiosos que se acercaron a presenciar aplaudieron a rabiar, cuando los recién nacidos consortes, se presentaban en la portada, mientras por los aires se iban perdiendo las voces de los que con fuerza emocionada pregonaban ¡Vivan los novios! 


                                                 Mi esposa y mi hija me custodian

Algunas palomas revolotearon por aquel espacio, formado un conjunto armonioso entre todos los que presenciaban este grandioso espectáculo familiar, de amistades e invitados.
                                                            Conchita, mi mujer, Reynaldo y José Medina

(Dejo el enlace de este archivo, referido a la boda de mi nieta, por si alguien desea participar en todos los actos que se celebraron con motivo de esta solemnidad.
ENLACE. http://granadaluzcoloryliteratura.blogspot.com.es/2016/09/solemnidad-en-el-calendario-familiar-la.html
Una música lejana penetra por mis oídos dejando en mis tímpanos la melodía de algo con notas de religiosidad, dirijo mis pasos hacia el lugar de donde proceden los sonidos musicales y un ¡Aleluya!, cantado a coro es el resultado que parte de la misa que se está celebrando en el Convento de la Encarnación.



-Estoy en un lugar privilegiado de Granada, donde aún, ¡y Dios no lo quiera!, no ha entrada la picota depredadora de los especuladores, edificios que conservan el sabor del pasado: Universidad de Derecho, Colegiata de San Justo y Pastor, Convento de la Encarnación, Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago,


                                                 Universidad de Granada, Facultad de Derecho

Conservatorio de Música Victoria Eugenia, Iglesia del Perpetuo Socorro, Hospital de San Juan de Dios, la Basílica de San Juan de Dios y el Hospital de San Rafael.


                                                    Basílica de San Juan de Dios

-¡Parece que hemos cogido carrerilla, amigo prosista!


     Bueno estamos caminando por la Calle San Juan de Dios, no faltan los que madrugan para ganarse el jornal del día, sentado en la puerta de la Basílica, con su voz lastimera y vaso de cartón en la mano esperando que alguien se compadezca y les deposite unos céntimos.



     Hemos salido de un lugar recoleto donde siglos pasados se conservan indemnes sus edificaciones y entramos en una calle donde han florecido nuevos comercios, y edificaciones modernas, calle de San Juan de Dios.



Huele a pastelería a pan recién hecho, donde los primeros madrugadores se ufanan en adquirir lo elemental del día, los escaparates son el mejor reclamo para los viandantes que no dudan en entrar a comprar sus productos.
-¡Oiga, ¿le pagan por hacer propaganda de los comercios?
-Vamos, no sea ridículo, si estamos en una calle que tiene monumentos que alimentan el espíritu, y enriquecen la cultura, ¿por qué no poner los que alimentan el cuerpo?

                                                                      Instituto Padre Suárez

     Doblamos la esquina del famoso y antiguo Instituto Padre Suárez, para entrar en una avenida donde el pico y la pala hicieron estragos para que surgiera la Gran Vía de Colón, y dar paso al floreciente comercio de la caña de azúcar, de las azucareras y de todo el comercio que se formó a su alrededor, a principios del siglo Pasado.


                              Antigua Escuela Normal del Magisterio, actualmente Delegación del Gobierno de la
                                                                                                  Junta de Andalucía

     Todo fue a costa dolorosa de masacrar, casas solariegas, palacetes, conventos, iglesias, entramados de callejas con un sabor especial, para dejar paso a una nueva concepción vial, por donde pasarían los tranvías y todo tipo de vehículos.


                                                        La Gran Vía del pasado
                                               Construyendo la Gran Vía de Colón

     Pero también ha sufrido, para detrimento de su belleza, transformaciones que han cambiado el estilo clásico de sus edificios, con balconadas y cierres de estilo tradicional, por otros sobrios y modernos carentes del encanto que siempre le dieron las construcciones que allí se hicieron.


                                                     Moderno edificio en la Gran Vía
                                              Palacio de los Muller, Subdelegación del Gobierno



     Escuela Normal de Magisterio, hoy Gobierno de la Junta de Andalucía y Delegación de Educación y Ciencia, Palacio de los Muller, Edificio Florentino García Santos, con diversas oficinas dependiendo de la Universidad. Convento de  las Adoratrices, Iglesia del Corazón de Jesús, 



                                                   Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús

Banco de España, actualmente Centro dependiente de la Fiscalía Judicial, de la Junta de Andalucía,  y en el lateral derecho, varios bancos, la Casa de la Perra Gorda, hoy Instituto Nacional de Previsión, y la Catedral con la Calle Oficios que guarda el sabor del pasado con la Universidad árabe la Madraza, y La Capilla Real. 
No puedo dejar de mencionar a otro monumento que a todos nos recrea la vista, y el gusto, los muy afamados Helados los Italianos, por su calidad especial, por donde han pasado hasta las figuras más prestigiosas de la cultura, la política, y todo el pueblo llano. Un recuerdo muy especial para la desaparecida Cecilia, mujer amable hasta los extremos, como su hermana Valentina e hija Pilar a las que me une una gran amistad.




                                                           La Capilla Real

La cafetería Olimpia, donde se ubicaba el cine Olimpia, allí por primera vez, vimos películas en relieve, incluyendo gafas supletorias que eran absolutamente indispensables, para contemplar la pelotita de tenis que se salía de la pantalla y tenías que cubrirte el rostro para que no te diera en la cara. 


                                                              Cine Olimpia

     Esta cafetería, todas las mañanas me espera para tomarme el desayuno, (mientras le echo una ojeada al móvil, por si algún amigo, o amiga, me manda un mensaje mañanero, normalmente preguntado, cómo he pasado la noche, y deseándome un buen día, digno de agradecer) una rica tostada de tomate con aceite y un vaso de leche. 


                                                       Cafetería Olimpia


                                                   Plaza de Isabel la Católica

     Plaza de Isabel la Católica, "la tualet de la Reina Isabel y de Cristóbal Colón", con su grandioso monumento de las capitulaciones de Santa Fe.


     Entro en mi barrio, el de los greñuos, el barrio judío por excelencia, con sus monumentos, conventos, palacios e iglesias…, pero sobre todo por sus gentes, amabilidad, simpatía, gracejo donde los haya, barrio de familiaridad, de andar como por casa, barrio semanasantero, barrio que con el Albayzín se llevan la palma en esta ciudad.


                                                Viernes Santo en el Campo del Príncipe

     Me saluda Yehuda ibn Tibbón, da la bienvenida a todas las personas que visitan el barrio.

Nació en Granada en el seno de una familia judía, recibió educación árabe y hebrea. Fue médico, filósofo, poeta, traductor, siendo esta su faceta más destacada, está considerado el “patrón” de los traductores. Cuando nos saluda con su pergamino levantado en la mano izquierda y la derecha en el corazón, no podemos obviar la presencia de este ilustre granadino, que amó su biblioteca como el tesoro que era y que entre otras cosas dejó dicho en su testamento a su hijo Samuel.


                                                         Gutierre Tibón costeó la escultura

     La Casa de los Tiros, por las piezas de artillería que hay en sus almenas, fue ateneo de Granada en épocas pasadas y actualmente Museo Casa de los Tiros de Granada.


                                                                               Casa de los Tiros

El MADOC, se nos queda a la derecha, que dirige todos los asuntos del Ejército de Tierra concernientes al apoyo a la preparación y más concretamente a los de Enseñanza, Instrucción y Adiestramiento Evaluación operativa de las Unidades, Investigación, Doctrina,  Organización, y Materiales.


                                              Monumento dedicado al actor  de teatro Isidoro Máiquez

     A la derecha en la Plaza del Padre Suárez nos encontramos con el Palacio del Marqués de Villa Alegre, el Pilar de D. Pedro y el monumento dedicado al actor de teatro, considerado como el más importante del siglo XIX,  Isidoro Máiquez.


     Huele a chacinas, y la vista se pierde en la ristra de jamones colgados del despacho de Diego, para aterrizar en la Plaza que lleva el nombre  del gran pintor Fortuny.  



Las campanas de la espadaña de la Iglesia de los dominicos lanzan al aire los sonidos de bronce de sus campanas, yo no sé si es porque están llamando a la gente del barrio a meditar, o porque he regresado de dar mi paseo mañanero y tu querido lector con la paciencia de la que sueles hacer gala me has acompañado.



     Si estás dispuesto a agregarte, ¡en este tiempo de calor es una delicia! ya sabes mi recorrido y el horario, puedes seguir mis pasos. 
                               
                                    José Medina Villalba