lunes, 20 de marzo de 2017

IV CARRERA SOLIDARIA ANDRÉS MANJÓN




    ¿Corriendo se puede ser solidario? He aquí la primera interrogante que algunos de mis lectores se pueden hacer al comenzar la lectura de este post.



     “La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos”. (Juan Pablo II) 
     

    El gran sociólogo francés Émili Durkeim, (1858-1917) dice: “Amar la sociedad es amar algo más allá de nosotros mismos y algo de nosotros mismos”
     Estos dos pensamientos, dichos por dos eminentes figuras desde dimensiones y visiones diferentes, la han sabido poner en práctica en nuestra sociedad, y en concreto en la que estamos, la granadina.
     



     La mañana había amanecido totalmente resplandeciente, el Sol brillaba con más intensidad que nunca, el que es el mayor solidario que nos ha regalado la Naturaleza.
    


    Desde que se levanta hasta que se acuna en el atardecer, para volver al día siguiente a dejarnos ese derroche de energía, que nos mantiene vivos, el que nos proporciona esa belleza paisajística cuando surge lentamente de las aguas de los mares, el que se marcha para pernoctar dejándonos un cielo de policromías diversas con las que se cubren las nubes.


     Al que buscamos, con nuestras cámaras fotográficas, para dejar impresas en ellas la belleza del amanecer y el atardecer desde los lugares más inhóspitos, ese, ese sol, es el mejor ejemplo de solidaridad de la Naturaleza para con la humanidad.

                                   D. Andrés Manjón, modelo de solidaridad, entregado por la formación 
                                                                      y educación del pueblo granadino, y de los más necesitados.

     -¡Ay, de la sociedad, el día que el Sol deje de ser solidario!
     En Granada ha habido dos grandes figuras, ejemplo de solidaridad, que han dejado su huella en esta faceta y los modelos más extraordinarios a imitar.


                                                 S. Juan de Dios entregado por los enfermos.

     D. Andrés Manjón y San Juan de Dios, ambos entregados para redimir a los sectores más deficitarios de la sociedad granadina, corporal y espiritualmente.
     La lección que dejaron, en sus formas de vida, ha servido y seguirá encargándose para que los granadinos sigan siendo solidarios.

                                 Colegio del Ave María, Casa Madre, en el rincón más bello de Granada.

     Ayudar a aquellos alumnos que carecen de medios económicos, con becas de comedor, transporte, material escolar, vestido…, son los objetivos que se cumplirán con los resultados de esta IV Carrera Solidaria que años tras año va “in crescendo”.
     

   Los sonidos de una charanga situada delante de la Chancillería, en esta mañana, día 19 de marzo, son el aldabonazo de que algo sensacional está ocurriendo; por la Cuesta de Gomérez bajan los últimos corredores de la primera prueba, de las varias que durante toda la mañana se van a celebrar. Algunos pasan “acompañándose a sí mismos”, otros en parejas y algunos en pequeños grupos.



      En la cara de todos, unas alegres y risueñas, otras serias y pensativas, otras cubiertas de sudor que corre por los rostros, se refleja, a pesar del cansancio, en estos últimos metros del recorrido, la satisfacción de haber cumplido una doble misión, la deportiva y sobre todo la solidaria.


                                            Dos compañeros se acercan a saludarme
     
      Saludos de conocidos que incluso me piden el autógrafo de mi cámara, para que quede constancia de su participación.



     Contando con diversas categorías, que han ido desde la absoluta hasta la minipitufos con tres años, y con una enorme  participación de corredores, el éxito ha sido sensacional.

                                   Dos "héroes", de "demasiadas cuestas para mí", muy allegados a este escritor.

     De entre todas habría que destacar la categoría juvenil , que lleva como subtítulo “demasiadas cuestas para mí”, destinada para adultos que prefieren una distancia de 3.200 metros y no los 7.200 de la prueba absoluta.
         

     La Carrera del Darro, recoleta, estrecha por naturaleza, pero con sabor de siglos pasados, esta mañana se ha engrandecido, pletórica de gentes unas sorprendidas por el colorido variopinto de dorsales pegados a las camisetas que se desplazan, 



como palomas que rastrean el adoquinado, lentas o veloces, a veces con obstáculos de maletas andarinas, 

                                                                       Maletas andarinas, obstáculos de la carrera

o de otras ajenas a la movida, que han llegado para comprobar si realmente esta es la calle más bella del mundo y deleitarse en el paisaje, de agua silenciosa pasando por debajo del puente,


de edificios que resuman historia, silencio de claustros de conventos, y de campanas al aire que a modo de fanfarrias de bronce anuncian que algo está sucediendo, ajeno a la movida cotidiana.




   El voluntariado sobre el pretil del río saboreando el bocata de la mañana, los guiris intentando llevarse todos el sol, ricamente sentados en la terraza, colas para entrar en el Bañuelo, 




y unas campanas que se vienen abajo para intentar poner  todo en orden, mientas las baratijas de los vendedores, son decorados que alfombran los pies del Convento de Zafra.  



     Cuatro miembros importantes de esta rancia, muy noble y antigua ciudad de Granada, se han abrazado, como los aros de colores de las Olimpiadas, para constituir un gran evento deportivo y al mismo tiempo solidario. ALBAYZÍN, SACROMONTE, REALEJO, Y ALHAMBRA, han visto con la admiración de los vecinos y de los visitantes que en este fin de semana se pasean por la ciudad, contemplando sus bellezas, otra más, de unas camisetas con los eslogan de la carrera, callejeando a ritmo de competición terrestre,  marcando sobre el asfalto, en algunos sitios, el empedrado o el adoquinado en otros, 




la ilusión de unos atletas a nivel nacional, otros aficionados a correr, otros con el amor propio de no quedar en evidencia ante sus compañeros, grupo de alumnos de otros Colegios del Ave María que quieren lucir su identidad, mientras el mejor fotógrafo que ha dado la ciudad, el profesor Eloy, intenta meterlos en su cámara,


 otros cogidos de las manos de sus progenitores, 


con la ilusión de padres y pequeñines, haciendo entre todos un día grandioso que ya está marcado en la páginas de oro de este FONDO SOLIDARIO, en la Memoria Histórica del Ave María. 
       Nervios y emoción en la puerta de salida de cada una de las carreras, no solo para los participantes, en cuyas mentes deambula el triunfo que los llevaría al podium, copa en mano triunfantes de su éxito, sino de los espectadores que tienen fija su mirada en el hijo, hermano, compañero o amigo que también añoran verlo conquistar los laureles de la victoria.

       
      El esfuerzo, las ganas de triunfar, la constancia, elementos fundamentales para vencer, son el galardón con los que algunos consiguieron el trofeo deseado y los restantes, el premio de haber estado en la carrera, porque como siempre se ha dicho lo importante no es ganar sino participar. 







     Epílogo: Al comienzo de este relato planteaba una pregunta, cuya respuesta está perfectamente contestada, con los resultados exitosos, deportivos y económicos de absoluta solidaridad.

                                                       Presentación de la IV Carrera Solidaria en el Ayuntamiento
    
       Desde estas páginas quiero felicitar a este enorme grupo de personas que ha hecho posible la realidad de esta IV Carrera Solidaria: Ayuntamiento, Patronato de las Escuelas del Ave María, al enorme grupo de organizadores, 



desde profesores, voluntariado, guardia municipal, padres y madres, e incluso viandantes que tuvieron un comportamiento correcto facilitando el paso a los que realizaban la carrera, que ha redundado en un rotundo éxito.


      Acompañado por el sonido musical de la charanga que animaba en Plaza Nueva, ahora trasladada al Paseo del Padre Manjón,


 cruzo tranquilamente por debajo del gigantesco arco, que luce orgulloso como meta de llegada, tomando las últimas notas y sintiendo la satisfacción de haber participado en la carrera bajo los efectos de estas líneas escritas. 
                               
                                                José Medina Villalba
                            
                                        Vídeos y reportaje fotográfico



























































































































































                                         
                                        Aquí concluyó mi carrera, y la de éste relato, que quedará grabado para la posterioridad,  en espera de la quinta,  que ya está en ciernes.

                                                          José Medina Villalba