miércoles, 23 de mayo de 2018

UNA NOCHE DE ENSUEÑO. LOS CHAPITELES


                              A la izquierda el Camino del Avellano, siglo XIX..
Sería difícil contar las veces que mis pasos se han deleitado soportando mi cuerpo por estos lares de ensueño en un lugar privilegiado. Cualquier época de mi sosegada vida  ha tenido la suerte de embriagarse, con la belleza que se desparrama por estos rincones del valle, de un  valle que por algo lleva el título de Valparaiso.

                                Fuente del Avellano

Cuántas veces anduve por un camino que sabe a avellana, que se lava la cara con el agua fresca de una fuente, que se alimenta de la que porta por la cima de la montaña la Acequia Real de la Alhambra, que ha dejado en el cancionero popular, las notas que acompañan a esta letra, y que las cuerdas musicales de la garganta de Antonio  Molina, la han pregonado a través de las ondas por todo el mundo.

                                  Antonio Molina, canta: El gua del Avellano

Qué fresquita baja hoy
el agua del Avellano
el agua del Avellano
que en graná vendiendo voy

                               Aguadores en la Fuente del Avellano

Al pie del Generalife
en las márgenes del Darro
hay una fuente famosa
la fuente del Avellano

                                  Puente del Aljibillo

Todas las mañanas subo
caminito de la fuente
entonando mis pregones
cuando paso por el puente.

El Puente del Aljibillo cuanto sabe, y ha experimentado desde siglos pasados, por aquí pasó Boabdil a caballo huyendo del que lo tenía prisionero para irse al Albayzín y allí ser nombrado rey de Granada.

                                          Valle de Valparaiso

Las noches calurosas del verano cuántos hemos transitado para ir a refrescarnos en el manantial del Carmen de la Fuente, o sentarnos en el pretil del río para absorber y alimentar nuestros pulmones con la brisa que viene de Jesús del Valle, para apagar el fuego atosigador que se cierne sobre la ciudad durante toda la jornada.

                                Jesús del Valle

Un Rey Chico  convertido en sala de fiestas, donde se exhibían los mejores cuadros de flamenco, o de revistas de varieté, donde se lucían la belleza de los cuerpos femeninos, dejando entrever para la imaginaciones calenturientas, el encanto cimbreado de sus cuerpos cubiertos con plumas reales de colores, brillantes y lentejuelas.


Esta tarde, he vuelto a pasar por el puente, caminito de la fuente, pero no he ido a por el agua fresquita, sino a embriagarme de poesía, que chorrea a raudales  éste entorno.


En Granada, al sol le cuesta trabajo marcharse, a regaña dientes, de forma lenta va dejando su marca hollando los muros de las torres alhambreñas vistiéndolas de un carmesí pálido, como el llanto de la cautiva Zorahaida, que  no quiso huir con su amante que la esperaba al pie de la torre, llanto por no querer dejar los encantos de un lugar privilegiado. 

                                            Zorahaida

Una luna llena se ha asomado en el atardecer, cuando el sol ha dejado sus últimos rayos acariciar toda la ladera del Cerro del sol, mientras le alargaba la mano, en su último rayo, para empujar a la que tímidamente se asomaba por las almenas de la Torre de Comares.

                                        Torre de Comares

En el crepúsculo del atardecer el paisaje se emborracha con el licor dulce de una exhalación centelleante que, suavemente acaricia el paisaje, un panorama embriagador de los sentidos.


Las hojas de la yedra sienten los arrumacos del color amarillento que las adormece, mientras al fondo de este escenario, las nubes atornasoladas se cubren de los colores cálidos del que se despide, la Abadía del Sacromonte en la lejanía se une a los rasgueos de las guitarras de las zambras gitanas formando un trío, con el Palacio de los Córdoba, 

                            Las hojas de la yedra sienten los arrumacos....

para asistir como espectadores junto a la torre de San Nicolás que desde arriba se asoma a la balconada del barrio de Axaris, colgándose a su garganta un collar de perlas blancas, las casitas albaicineras que cubren su pecho.


Los sentidos se deleitan al percibir un contraluz de belleza inusitada, que cautiva de tal manera que hasta la misma Sultana en su encantamiento de esplendor sublime, que le han dado los siglos, cierra con la elegancia y gallardía con que se exhibe sobre la colina de la Sabika,  este grandioso escenario sobre el que va a tener lugar esta velada.

                                       Un lugar de ensueño

 Un alarde de poesía dentro de la más pura lírica indescriptible, es por decirlo de alguna manera, el feto poético dentro del vientre de una madre, que no es otra, sino la que nos ofrece este maravilloso rincón de Granada.


 Lugar hecho con el lenguaje más puro de la inspiración, para la presentación de un rosario de poemas que van a extasiar a un público asistente, ávido de beber la poesía dentro de un cuadro que cualquier vate desearía, como la mejor musa de inspiración en sus composiciones.


No es necesario escribir ninguna balada, ni que venga  trovador alguno  a declamar las excelencias poéticas del lugar, porque basta quedarse un momento ensimismado, en silencio, abstraído, para escuchar los mejores sonetos que declaman los capullos de pitiminí que se descuelgan arracimados por las paredes de la muralla, 

                      Los capullos arracimados de pitiminí  se descuelgan por las paredes de la muralla

para abrazar las flores blancas de los filadelfos que les suplican amor, exhalando perfume seductor,  descansando sobre la  alfombra verde de los bojes.
La acequia hecha agua, con su lenguaje orquestal en una sinfonía que acompaña al decorado que le rodea, moviéndose al ritmo y al compás que le marcan los surtidores, se agrega a este cuadro de magia para escoltarlo.

                             La acequia se mueve al ritmo  que le marcan los surtidores

Un público selecto invitado, parlotea alabando el lugar y el privilegio de encontrarse sumergido en el no va más del encantamiento. Poetas, escritores, periodistas, bellas damas, cámaras de los distintos medios de comunicación se han dado cita en esta celebración. 

                                        Periodistas y escritores

Un salón daría acogida a los que hemos venido a saborear, por boca de su autor, los versos hechos letra de SONETOS ESCOGIDOS POR SUS AMIGOS.
Una presidencia donde se encontraban: el académico y periodista Luis María Anzón, el poeta argentino autor de la obra, Alejandro Guillermo Roemmers, el poeta argentino Roberto Alifano, como anfitrión, la Cátedra de Literatura de la Universidad de Granada, y Beni Castillo, en representación de la Editorial Renacimiento.


Sentado en primera fila el showman José Luis Moreno y la cantante Sara Sae.

                                     José Luis Moreno y la cantante Sara Sae

Hay que poner de relieve la perfecta organización a cargo de la escritora Brígida Gallego Coín, cuyas obras literarias sobre temas relacionados con la Alhambra, donde la belleza, simpatía y encanto de esta genial autora y novelista, queda reflejada en sus escritos.

                                La escritora, Brígida Gallego Coín

Por detrás de la presidencia, aflorando en completo silencio, para no interrumpir, por las cristaleras se asomaban prestos a darle más poesía al momento, la muralla de D.  Gonzalo, sonrojada de emoción, la ermita de San Miguel, baluarte en todo lo alto de la montaña, un enorme vestido de gitana extendido con  lunares blancos de diversos tamaños, representando al barrio gitano del Sacro Monte, la educación representada en las Escuelas del Ave María, los esbeltos pinos haciendo de centinelas y guardianes,  para que nadie pudiese interrumpir la solemnidad, e incluso las lámparas colgantes del salón quisieron estar más cerca y se trasladaron con sus reflejos de luces a las cristaleras, en un alarde de fuegos artificiales.

                    Las lámparas del salón quisieron estar más cerca, y se trasladaron con sus reflejos 
                                                                                    a las cristaleras

La Cátedra de Literatura a través de  su representante fue dando la palabra a los distintos participantes de la mesa, en primer lugar a Beni Castillo de la Editorial Renacimiento, haciendo una semblanza de la misma y de su labor literaria, como escritora. 



Beni Castillo como representante de la Editorial Renacimiento hizo la presentación de la obra, y de la trayectoria poética de Alejandro, así como sus relaciones con la Editorial, manifestando las razones por las que se habían elegido los colores para la cubierta. 
Un mundo poético es un mundo abierto, empático, capaz de emocionar y conmover.
 A un poeta joven le preguntaban que el soneto no era aleccionalismo escéptico, a lo que Rafael Alberti contestó, es como pensar que la línea curva ha pasado de moda.
Terminó diciendo, después de dar las gracias a los amigos que nos acompañan, la mejor poesía es el verbo hecho saludo. 


Se presentó a Roberto Alifano, poeta argentino haciendo alusión a sus obras, y premios, un gran conocedor de Borges. 


Roberto Alifano manifestó que era un honor acompañar a Alejandro en la presentación de sus libros, es para mí, como una ofrenda en el cumplimiento de sus sesenta años.

                                         Roberto Alifano

Los amigos estuvimos con él y como no quiso que se le hicieran regalos,  decidimos hacerle una selección de sus sonetos y ese fue nuestro regalo. 

                                          Lope de Vega

Recitó una cuarteta de Lope de Vega, que escribió los sonetos más dulces de la lengua española, para hacer una comparación con los sonetos de Alejando, por la dulzura, por la emoción, por el amor entrañable y por la entrega.
 Hizo alusión al origen del soneto refiriendo su procedencia en Italia, -tema a discutir-, aparecen los nombres de Dante Alhigieri, Petrarca y en España,  Quevedo, Góngora, Calderón de la Barca. 

                                          Góngora y Quevedo
En los tiempos actuales llegamos a poetas como Borges que se han expresado a través del soneto, hizo referencia a Luis García Montero que se encontraba en ese momento en la sala.


  Esta es la forma que ha elegido Alejandro para expresarse desde muy joven, haciendo un elogio a sus bellísimos sonetos, que han de perdurar porque la buena poesía siempre perdurará, se lee poca poesía, pero la poesía es la esencia de la palabra, cuando las palabras están encantadas surge la división que puede haber entre prosa y poesía.
Alejandro a través de estos cuarenta y un soneto, nos regala una parte esencial de su alma, y a cada lector le va a llegar muy hondamente y lo va a conmover. Muchas gracias.


Hecha la presentación de Alejandro  tomó la palabra Luis María Anzón.


                                           Luis María Anzón

El académico, con el estilo literario peculiar del que sabe hacer gala, acompañado con la profundidad de su gruesa voz, supo desde el primer momento captar la atención del público, con una introducción anecdótica sobra la forma de amansar los  ladridos de un perro, enseñándole un artículo de su puño y letra, publicado en el periódico que él preside, arrancó el primer aplauso; después seguirían otras anécdotas y poesías que hicieron el beneplácito de los asistentes. 
Los nombres de grandes autores que escribieron maravillosos sonetos, recitando algunos de ellos fueron fluyendo de su garganta  uno tras otro: Quevedo, Federico García Lorca.

                                       Federico García Lorca

El amor como base y elemento de la literatura española ocupando un puesto en la otra vida, en contrapartida a la concepción al respecto, que se tiene en la literatura oriental.
Exaltación a los sonetos de Alejandro Roemers, sobre la muerte y la comparativa con Borges y Jorge Manrique.


Después de citar otras dos anécdotas que arrancaron la ovación, se las unió como homenaje al poeta Alejandro Roememrs. 


Alejandro Guillermo Roemmers, comenzó dando las gracias por la intervención de Luis María Ansón como baluarte de la cultura española muy estimado en Argentina, y los elogios que ha hecho a su poesía. Dio las gracias a los distintos personajes de la mesa: Esteban, Roberto Alifano, representante de la Editorial Cristin y la anfitriona Brígida Gallego.
“El último soneto” no tiene aceptación en la editorial, el caso es que lo he mandado varas veces y no me lo quieren publicar, nombró a Pilar de la revista Ola, José Luis Moreno, Luis García Montero, como presentes en la sala. 
La fundación el Banco de Alimentos recibirá los beneficios de la venta de los libros. Si la poesía alimenta el alma, no está mal que la recaudación de la venta se dedique para el alimento del cuerpo.

                                    Horno de pan

Una vez presenté unos libros y la donación fue para hacer unos hornos donde se iba a hacer pan, aquello me agradó bastante porque la poesía iba a servir como alimento hecho pan.
Según dicen, la poesía es la felicidad del lenguaje, por tanto les voy a leer unos poemas.
Solamente unos pocos, porque de lo contrario no van a comprar el libro. También leeré otros pocos de los que aún no se han editado.
El primer soneto titulado: Ancla Fugaz. 
Se refiere a como la vida va transcurriendo como un ruido, como un viaje que fluye todo el tiempo y que solamente podemos retener una pequeña porción que es lo que nos queda en la memoria. La memoria actúa como un ancla fugaz que por un momento puede detener algo que luego sigue fluyendo.
Creo en los milagros del amor, ocurren permanentemente, y si estamos atentos los percibimos los vemos, soy un optimista.

Hay días en que Dios arroja el dado,
pareciera de un modo displicente:
muerte, dolor, pobreza y accidente
se ensaña sobre el más desesperado.



Son días en que llueve en lo mojado
y gira el mundo en forma diferente,
trepida hasta la fe, casi incoherente
junto al descomunal desaguisado.


Si te cansas golpeando, imperturbable,
la terca realidad insoportable
y toda gracia y bien parece magro,


¡aguanta! que en la hosca intemperancia
va la mano que acorta su distancia
y doblando la esquina está el milagro.


Alejandro escribe sus poemas haciendo referencia a cualquier situación que ha originado en su alma una motivación.
El soneto EL TORO, tuvo la chispa a través de un amigo.
Este poema que se titula el toro no tiene que ver nada con el toro, el animal, pero tiene una referencia, tiene que ver con un amigo de cierta edad que actualmente sigue gozando de buena salud, pero en este momento cayó enfermo, es una persona muy positiva y además vive sola, pero en el momento lo internaron con enfermedad grave.


 De pronto, aparecieron unos sobrinos lejanísimos de los que nunca habíamos tenido noticias y se atrincheraron en la habitación de la clínica y nos franqueaban la entrada, eso me dio una sensación muy terrible, nunca tuve problemas con la muerte, pero sí con el tema de la pasión, con el sufrimiento de una larga enfermedad; en ese momento que yo estaba muy feliz, escribí este poema diciendo, que la muerte venga cuando quiera pero que no sea una agonía, por eso puse esta imagen del toro.
                           
                     EL TORO

Evítame, Señor, los picadores,
el acecho voraz del mercenario,
la multitud, las burlas, el calvario,
los escualos, las hienas, los roedores.


No te pido indulgencias ni favores
que se presente listo el emisario
a cumplir con rigor Tu calendario
sin duda o compasión por mis errores.
No reclamo batirme con grandeza:
que transcurra cobarde en un segundo
la súbita y certera puñalada.


Al corazón abierto con franqueza,
atraviésalo rápido y profundo
cuando me llegue el tiempo de la espada.

Este poema, que se titula como el de Shakespeare de Hamlet: SER O NO SER, lo escribí, esto es lo curioso de la cuestión que acá, como dicen del soneto tiene dos cuartetas dos tercetos y aparece todo enlazado.
Llego el día del amigo, y ese día  tengo la bendición que recibo muchos mensajes es una gran bendición, son mi familia los amigos y me gusta contestarle algo a cada uno.


 Estábamos viajando justamente a Chile en la temporada de invierno para esquiar en la nieve, era imposible contestarles a todos, entonces se me ocurrió escribir un mensaje, un mensaje general y por qué no un poema, y así surgió éste, los dos primeros cuartetos están escritos en el avión, el primer terceto en la espalda de uno de mis amigos en la cola que hacíamos en el control de la emigración, y el otro terceto en el coche que nos subió a lo alto de la montaña, y de esta manera quedó.



                      SER O NO SER

Del olvido venimos y al olvido
vamos. Y al despertar, nuestra conciencia,
intacta en su ilusión y su inocencia,
se aventura a creer que hemos vivido.


Como un ave arrojada desde el nido
que ignora la razón de la inclemencia,
buscamos en las piedras y en la ciencia
el rastro de un principio y un sentido.



Entre los abismos y misterio, con un grito,
en vano interrogamos lo pequeño
que se esconde a la par de lo infinito.


Ser o no ser, confiar o maldecir:
se nos ve entre la duda y el asombro
el incierto milagro de vivir.


Valoro mucho la amistad tengo amigos desde el Colegio Primario, y este poema está escrito a un amigo

                  COMPAÑERO
Aquí vivió y murió. Aquí fue amado.
Aquí brilló su alegre desvarío.
Esta barranca dócil junto al río
fue su nido imposible y fracturado.


Aquí luchó y cayó. Aquí fue hallado
con sus sueños aún frescos de rocío.
Sangre que amó valiente el desafío
brotaba generosa del costado.

Aquí nos separamos, compañero,
con la mirada erguida y un adiós
tan largo… Volveré todo nevado,


la frente abierta, el corazón entero,
por la barranca en flor, muertos los dos,
para abrazarte al fin , resucitado.


Creo que lo contrario del amor y de la amistad es la indiferencia es peor que el odio, por lo menos el que te odia piensa en ti seguido, pero la indiferencia es terrible directamente te ignora.
                   
                     LA INDIFERENCIA

Dame el odio que mata de un disparo,
el fuego de los celos, la mentira,
la duda, que consume en una pira,
y no esta indiferencia y desamparo.



Dama una lucha cruel y sin reparo:
que te asignen los cielos en tu ira
el ojo que fulmina cuando mira
y reitera su flecha , si me paro.


La indiferencia mata de soslayo:
descargas tu fulgor sin ver el daño,
olvidas que fue octubre, enero y mayo…


Y aún espero a la sombra del castaño.
Tú, impasible, me quemas como un rayo
que acierta al corazón año tras año.

Este poema es muy curioso porque a veces hay una emoción como que me dan muchas ganas de escribir pero a veces tengo una tranquilidad, pero por fortuna la afición me acompaña cuando quiero escribir, escribo.
Entonces pensé qué voy a escribir,  no tenía absolutamente ninguna idea, miré la mesa en la que tenía apoyadas mis manos, era de una linda madera, la silla en la que estaba sentado también era de madera, el piso, la biblioteca, y de golpe miré los libros de la biblioteca, el papel también había sido fruto de un árbol, como la madera, entonces quise pensar en la madera, no nos damos cuenta pero la madera nos acompaña desde que nacemos, desde la cuna, y nos acompaña hasta la muerte y probablemente nosotros después nos vamos desasiendo en la tierra, y alimentamos raíces de algún árbol y a lo mejor hacemos nosotros también madera con nuestras cenizas.

                            MADERA

Cuán dócil fue el nogal desde la cuna
y que obstinado el roble al primer paso.
Tan diversa es la gama que repaso,
blanca en el marco y en la tecla, bruma. 



Cuánto del tronco extraña la laguna
cuando se ciñe ya en el libro escaso.
Habitaba la hoja, antes del trazo,
en pinares cautivos de la luna.


En su lecho me absuelva el soplo humano
cuando vuelva la talla a su artesano
y en mixtura de cruz limonero


me fundiré en su veta, moribundo,
nutriendo la raíz en lo profundo
cenizas melodiosas de jilguero.


A veces el amor se termina, a veces no se termina del todo, sin embargo hay algo dentro nuestro que dice hasta aquí llegamos, tenemos que protegernos, tenemos que irnos y decir adiós  aunque todavía el sentimiento perdure y éste es una adiós como ese.

Decir adiós y no querer decirlo.
Apelar a un tal vez, a un todavía,
luego, quizás, mañana o algún día.
Disponerme a morir y presentirlo.



Decir adiós, adiós y no decirlo,
la garganta un puñal que se extravía
en los ojos, los ojos que quería,
en los labios que callan como el mirlo.


Decir adiós, esfuerzo gigantesco.
Adiós, y sospechar que fue muy pronto.
Adiós, como un hachazo tan cobarde.


Es muy fresco este sonreír, muy fresco.
Es muy pronto para el amor, muy pronto.
Es muy tarde para olvidar, muy tarde.


El siguiente soneto surgió una noche en Madrid con Luis María Anzón, José Luis Moreno, se hablaba de una discusión en la Academia Española sobre el singular y el plural de un famoso soneto, de Quevedo, que recitó Luis María Ansón, aquella noche escribí el siguiente poema, sobre el Amor Constante, que decía Quevedo.
“…Su cuerpo dejarán, no su cuidado, polvo serán, más polvo enamorado”.
                       Francisco de Quevedo

Seré polvo de cráter y volcanes,
de llanura o inhóspito desierto.
Llegaré hasta un confín no descubierto
transportado por aves y alacranes.



Serán de polvo, sí, mis ademanes,
el ojo que verás por siempre abierto,
el rostro ya esparcido pero cierto,
esto que soy, mi cuerpo y mis afanes.


Más si en la brisa un torbellino alado
te abraza polvoriento con cuidado
y un eco fiel te nombra entre las cimas,


sabrás que estoy contigo, que no he muerto,
que un viento enamorado de otro puerto
lleva ansioso el murmullo de mis rimas.

El siguiente soneto, y con él terminaría los que están en el libro editados, -para que el editor se quede tranquilo- dedicado a Luis María Ansón, agradeciendo que me acompañe, que se titula: "Cantando sobre las aguas". 
Lo escribí una noche que justamente habían tocado en la radio del automóvil una canción de Schubert, que se titulaba "Cantando sobre las aguas" y yo pensé, eso es un poco lo que hacemos los poetas, o lo que queremos hacer, qué mejor manera de vivir pensando que la vida es un río y una vida cantando sobre las aguas y he tratado lo que haría el poeta.

                 CANCIÓN SOBRE LAS AGUAS

Como el amante en busca de su amada
va el cisne herido, blanco y vulnerable,
desafiando el torrente, inquebrantable,
que se encrespa sonoro en la cascada.



Fino el cuello, serena la mirada,
nada detiene su marcha imperturbable
que atraviesa, profundamente como un sable,
el agua que se aparta enamorada.



Ya le eleva su canto hasta el lucero
donde habita, con amor incandescente,
la palabra sin tiempos y sin dueños.


Y al detenerse, un cielo más ligero
que flota en el remanso transparente,
ya no pesa en sus alas ni en sus sueños.

A continuación leyó unos poemas inéditos que él mismo dijo espero que algún día estén en algún libro. 
El primero titulado: “Se fue de pronto”
Se fue de pronto y me quedé vacío, más vacío que muerte que nos deja una tumba, una cruz, un silencio en el cosmos, ni el hielo de los polos  es tan frío, ni el absoluto negro se asemeja…..
Entrevista a Lázaro, la que le hubiera gustado hacer a cualquier periodista, el único hombre que volvió de la muerte, y que ningún periodista nunca entrevistó.
El título: “El silencio de Lázaro”.
Desde que el hombre es hombre, una pregunta carece de respuesta, lo atormenta, un muro de silencio que lo enfrenta cuya verdad  la ciencia no transita, todo misterio en un final se junta……



Un público expectante, atónito, con expresiones de todo tipo se dejaba llevar representado en el fiel reflejo de sus rostros, del misterioso estado que en esta velada se estaba realizando.

                                           Un público expectante 

Caras por las que se podía descubrir como un aliento de misticismo idealizado brotaba, como una cascada convertida en risas, en otras la admiración era tal que no salían de su asombro, algunas reflexivas, otras meditativas, otras en estado de éxtasis, rumiando la cadencia y medida de cada verso, si realmente eran versos endecasílabos y con rima consonante del tipo ABBA ABBA, las cámaras televisivas con la boca abierta grabando a contraluz todo el escenario. 

                                                Caras sonrientes, caras meditativas

De pronto una bella hada con cabellos de oro deslizándose por un dorso escultural, cubierto con la vestimenta de las huríes que forman parte como primera dama del sultán bajada de la Alhambra, en esta noche de misterio, de duendecillos y espectros, sin que nadie se lo esperara, se presentó con sus canciones para poner la guinda a esta enorme tarta de belleza hecha letra poética, y música al mismo tiempo, se plantó en medio de aquel enriquecedor ambiente poético, para dejar un último sabor de encanto inusitado.
No podía ser otra, sino la encantadora cantante Sara Sae.

                                                  Sara Sae

“Cuando el amor asoma, mi amor asoma. ¡Ay! no sé lo que me pasa, hay algo en mí que se transforma, que me disloca.”
Una voz con una resonancia especial nos trasladaba a uno de los salones encantados de la Alhambra, entre cortinajes de terciopelo y cojines traídos de oriente recostados sobre divanes, escuchábamos esta misteriosa voz, en tanto que la fascinación y el hechizo de las danzarinas moviendo sus cinturas, dejando en el aire los velos con los que cubrían sus delicados cuerpos, hacían que las sombras se acoplaran a los decorados de las yeserías que cubren las paredes para introducir allí toda la emoción  del canto y de la danza.  


Seguiría después una sefardí: “ El amor se enflorece…., un canto maravilloso, pero la cantante, interrumpió la canción, había ocupado improvisadamente el estrado, como el maletilla que asalta el ruedo, pero por el contrario, este ruedo era de poesía y la cantante una gran diva. 
Sara Sae, dando las gracias se despidió. Un aplauso cerró el acontecimiento. 



No podían faltar mis saludos y felicitaciones a los principales actores de este acontecimiento.
 Al poeta, cuando me acerqué para darle mi enhorabuena, me miró y me dijo:
-Tú eres poeta.
-¡Qué más quisiera yo! Fue mi respuesta.
-Soy un escritor que procuro adornar mis escritos con una prosa poética, nada más.
Su rúbrica quedó plasmada en su obra: Al escritor José Medina muy afectuosamente.


Una pose junto a José Luis Moreno, aquel que tanto nos deleitó en la pantalla de televisión en tiempos pasados , con Macario, Rockefeller y Monchito,


 y cuya simpatía le acompaña continuamente, haciendo un tríptico junto con la cantante Sara Sae, junto al grafismo de su autógrafo donde parecen dibujarse las figuras de sus tres geniales muñecos: A mi amigo José Medina. Un fuerte abrazo.

                                          Cantante, showman, y escritor

No podía faltar la firma dedicatoria del ilustre Luis María Anzón. A José Medina con mi amistad.




Había que salir de nuevo a seguir disfrutando de una noche de hechicería e ilusionismo. Echamos una visual a nuestro alrededor nos habíamos trasladado a otro mundo de cualquier palacio de la Arabía Saudí…
-¿Pero qué está usted diciendo?
- ¡Vamos hombre!
 No diga usted tonterías, si estamos en los bellos jardines que le están besando los pies a la Alhambra, escuchando el rumor musical del agua del Darro, embriagándonos con el perfume de los celindos que desparraman su perfume por todo el recinto, alumbrados por las antorchas, que como centinelas cumplen su doble misión de dar luz y color.


 Entre tanto, la sultana se ha puesto su vestido sonrosado de fiesta, con la capa azulada de un cielo de pureza granaína, con brillantes de luceros y estrellas, mientas allá en lo alto los novios y amantes de la Alhambra, el Albayzín y el Sacromonte, han abierto sus ojos de incandescencia, lucecitas fantasmagóricas que parpadean como almas en pena, salidas de los abismos, para unirse al disfrute de una noche de embrujo; se han callado los cantes gitanos de las zambras, la cuerdas de la guitarras han dejado de vibrar, las farolas de las esquinas de las callejas albaicineras, esta noche, quieren alargar la vista y brillan con más intensidad.

                                               Calleja Albayzinera

El bosque ha cambiado su vestimenta, del verde mayo que luce durante el día, se ha desvestido para ponerse un verde oscuro de total solemnidad. El cielo, en los últimos suspiros de un sol que se ha marchado  con Tonatiuh, el dios del Sol, ha dejado su sello en una vidriera multicolor. 


El jardín destilaba un aroma especial, los perfumes llegados esta noche del Oriente lejano, se habían incrustado en la floresta del jardín y destilaban la fragancia excepcional de laila que huele a vainilla dulce, almizcle en polvo, y madera de cedro seca, o este otro que enloquece a los enamorados, kashkha, donde se mezcla oud, con incienso y azafrán junto a un toque de almizcle.

                                                   Perfumes orientales

Había que saborear ese olor especial paseando lentamente para que penetraran por todos los sentidos la fragancia oriental llegada en perfecto hermanamiento con la brisa suave que venía del Valle de Valparaiso. 


Un mantón de manila, acoplado perfectamente a la figura escultural de una bella dama, da una nota de esplendor al entorno, es Brígida Gallego Coín, la responsable de este acontecimiento, que ha sabido darle cuerpo con un resultado excepcional.

                                      Brígida Gallego Coín, con literatos del momento

Brígida, simpatía flotando de aquí para allá, va saludando a unos y otros, mientas las conversaciones surgen en corrillos que se han formado por afinidad de amistad, familiaridad, o de encuentros insospechados.

                                                                            La Sultana Alhambra, el mantón de manila, y el escritor

Las bandejas, portadas por  camareras vestidas a la usanza, de acorde con la situación van ofreciendo  pequeñas miniaturas, realizadas en manjares exquisitos para degustación de los que allí se encuentran, mojadas por las bebidas que facilitan el paso agradable, que se auna al paliqueo que se enmascara con una noche de embrujo, como fiel complemento al recital de poesía vivido hace unos instantes.

                                     El "Pata Negra", tratado con delicadeza

Un largo y estilizado cuchillo, ágilmente manejado por un experto cortador, va acariciando con la máxima delicadeza el cuerpo de un “Pata Negra”, mientras los que esperan completar el soporte que los ha de trasladar, contemplan la delicada y artística faena, con gran admiración, convertida en un rito.

                                          En la espera del exquisito manjar

La tarde se convirtió en poesía dentro del vientre del más bello poema, que no era otro sino el embrujo de los Chapiteles, las notas musicales de las estrofas recitadas por Alejandro Roemmers y sus ecos, flotaban en el aire del jardín, pasando de boca en boca de los comensales, Alhambra, Albayzín, Sacromonte, Escuelas del Ave María y Palacio de los Córdoba, desde sus respectivas butacas, anfiteatros y palcos, en una fascinación contemplativa, se deleitaban con el maravilloso espectáculo.


Mi hijo y yo, repletos del misticismo que habíamos acaparado, bajábamos el Camino del Avellano, atravesábamos el Puente del Aljibillo, los hilos  de conexión entre la ciudad y el edén, donde nos habíamos alimentado espiritual y corporalmente.
Mi más cordial enhorabuena, a todos los que han sabido convertir  a Granada, esta noche poética, en un sueño de misterio y duende, el duende que solo  esta ciudad  es capaz de ser su dueño.   

                          José Medina Villalba